A principios de los 90 hubo un grupo de modelos que se convirtieron en auténticas estrellas, alcanzando la fama y la riqueza que hasta entonces estaba reservada a los actores de Hollywood.
Durante su reinado, las tops como Cindy Crawford o Elle McPherson acapararon las portadas de las revistas, pero con el paso de los años, la mayoría de ellas empezó a diversificar sus negocios o a dedicarse a su familia, apartándose del mundo de la moda. ¿La única excepción? Naomi Campbell, la única que sigue paseándose sobre la pasarela de manera habitual.
Sin embargo, en los últimos años ha habido un renacer de estas espectaculares modelos que, a pesar de haber traspasado en muchos casos la frontera de los cuarenta, están volviendo a ser solicitadas por los diseñadores más prestigiosos y hacen anuncios para las mejores firmas cosméticas.
Por eso no resulta extraño ver a Claudia Schiffer colaborando con Karl Lagerfeld de nuevo, reencontrarnos con Karen Mulder en algún desfile o admirar a la siempre camaleónica Linda Evangelista en los anuncios de L’orèal. Que tiemblen Gisele Bündchen, Miranda Kerr y compañía, las grandes top han vuelto a la carga.